Era un día sábado, en el que varios jóvenes tenían un mismo objetivo, empezar a prepararse académicamente como profesores al servicio de la Educación, ese día todos con nervios, muchos con sueño, pero con grandes ilusiones, con muchas ganas de aprender, de formarse, nos presentamos y dijimos nuestros nombres, nuestras edades y que esperábamos de la experiencia que estaba a punto de iniciar, puedo decir que fue la mejor primer clase de estos 4 años, me sentí en confianza, me sentí decidida a esforzarme, a comprometerme, y a lograrlo. Mis compañeros, a mi parecer, sintieron lo mismo, se sentía una buena vibra por medio de sus expresiones, al no ser una sesión presencial fue diferente, pero seriamos desde ese día un grupo unido y solidario los unos con los otros.
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